Navidad es una de esas fechas donde pareciera que todo o casi todo a sido dicho ya, lo cual, en parte, es cierto.
Pero no por cierto es que podemos dejar pasar esta fecha sin que nos demos cuenta de lo que estamos festejando, porque en una sociedad tan atada al consumo, (a pesar de la pandemia), los Mall, Gamarra y Mesa Redonda están repletas de gente, parece que la Navidad es sólo una oportunidad donde nos vemos casi obligados a consumir más que en otras fechas, primando el tener por sobre todo lo demás, sin importar inclusive la salud y estar en una situación económica precaria.
Pero las personas que son más superficiales ven esta fecha como un motivo para gastar más dinero en regalos y comelonas, inclusive endeudadose con las tarjetas de crédito, ya que se olvidan cual es el verdadero mensaje de Navidad, ya porque Cristo cuando vino al mundo lo hizo con humildad y en medio de la pobresa, pero rodeado de abundante amor, de Dios Padre en primer lugar, de sus padres José y María, los pastores, los magos, y porque Cristo era el amor encarnado.
A la gran mayoría de los que festejan la Navidad se les escapa por completo el acontecimiento que dio nacimiento a dicho festejo, quedando el hecho divino de la encarnación de Cristo como algo que difícilmente la gente ligue a esta fecha, mostrando así el desconocimiento completo de lo que debiera ser la razón y el corazón de la Navidad.
En Juan 1:1-3 dice: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho."
¿Quién era el Verbo? Dejemos que el versículo 14 nos lo diga:
"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad."
Siendo lo más grave de todos los sinsentidos entre los que se desarrolla la fiesta. La lista que ello encabeza se puede trasladar, por ejemplo a la forma en que festejamos los que vivimos en latinoamérica, pues adornos navideños cubiertos de nieve son los que engalanan nuestros árboles navideños, siendo que por aquí algo que nunca veremos en esta fecha es nieve, venados, bolas rojas. Es decir, festejamos algo que no sabemos bien que es y que parece que tiene poco contacto con la realidad en la que nosotros vivimos.
Inclusive hoy se saluda diciendo "felices fiestas" y lo celebran hasta en países o personas que ni creen en Cristo, se ha tomado como una fiesta popular y mundana.
¿Tiene algo que decirnos a nosotros la Navidad?
Si la despojamos de todos los adornos artificiales, de las reuniones familiares y los días feriados, los pirotecnicos, para muchos no tiene más para decir. Creo que eso, en sí, constituye un verdadero drama navideño, pues la gente no se da cuenta que la venida del Hijo de Dios para habitar como uno de nosotros es el mayor bien que se nos podría haber hecho jamás. No hay regalo, por más precioso que resulte que se pueda comparar siquiera a lo que Dios Padre nos regaló esa noche en un pesebre de la pequeña aldea de Belén.
Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
Mateo 1:21
Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.
Lucas 2:11
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel» (que significa «Dios con nosotros»).
Mateo 1:22-23
Por eso, el Señor mismo les dará una señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel.
Isaías 7:14
Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.
Isaías 9:6
Pero porque no entienden esta verdad, pues porque es una humanidad corrompida, entonces y ahora, recibía, sin percibirlo, a aquel que es el único que puede brindarles lo que tanto se dice por estas fechas, pero que tan poco se vive en la realidad: paz y salvación.
Pero parece que ello queda en segundo plano cuando se trata de la Navidad, pues sólo comprando y teniendo la gente, parece ser feliz, cuando dejan pasar lo único verdaderamente necesario para ellos: el regalo de Dios en Cristo.
La Navidad es la llegada de todo el bien que Dios deseaba hacerle a una humanidad necesitada de dicho bien. Por más auto suficiente que la humanidad se crea, desde la perspectiva de la eternidad, es desdichada, desnuda y pobre, carente de todo lo que pueda conducirla al bienestar verdadero y a una relación gozosa con su Creador.
Desprecian, ignorando, el regalo de Cristo llegando a nuestro mundo para compartir nuestra experiencia humana, enseñarnos, dejarnos ejemplo y, sobre todo y ante todo, para morir por nuestros pecados, hacer a un lado ese regalo es condenarnos a una vida que apenas merece el nombre de tal.
Juan 3:16
De tal manera amó Dios al mundo
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Navidad es la llegada del Hijo de Dios a los hombres para ser su Salvador y Señor. Es el hecho que abre las puertas para la salvación de todos los hombres y mujeres que crean en él y lo reciban para llenar de sentido sus vidas, darles vida abundante y eterna y llenarlos de una felicidad que vas más allá de lo que podamos experimentar fuera de él.
Para aquellos que hemos tenido nuestra Navidad, es decir el momento en que Cristo vino a nuestra vida, podemos decir que la luz llegó a nuestras vidas, que fueron totalmente cambiadas por su llegada.
Juan 8:12
Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo: —Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Hoy Cristo puede venir a tu vida también, para que compruebes por ti mismo que Él es realidad y que la Navidad no es un feriado más, sino que es el festejo del momento donde la eternidad tocó la historia para hacerse carne por amor por cada uno de nosotros.
Juan 1:14
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
En esta navidad, ojalá que puedas festejar y pasarla bien, pero siempre tomado de la mano de Cristo, el regalo que Dios te ofrece para tu salvación.
Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don(regalo) de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.
“El que tiene al Hijo de Dios (Jesús) tiene la vida. El que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida” 1 Juan 5.12
Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar. El Padre y yo somos uno.
Juan 10:28-30
Jesús vino a esta Tierra para que a través de Él podamos ir al cielo.
Deseo que en este tiempo reflexiones y llegues a comprender el verdadero sentido de la Natividad y del nacimiento de Jesús, Emmanuel "Dios con nosotros" que creció como hombre, hasta morir en una cruz como sacrificio vivo para darte vida, si es que entiendes este sacrificio para perdón de tus pecados y de todo hombre que se arrepienta y pida perdón y acepte a Cristo como su único Señor y Salvador.
Dios les bendiga.
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