TIEMPOS DIFICILES A lo largo de nuestra vida encontramos situaciones que pueden parecer muy difíciles de superar. Problemas financieros y, la muerte de alguien que amamos, enfermedades, el auto que se te malogra, la pandemia, etc. son muchas las dificultades que enfrentamos a través de los años. ¡Qué bueno saber que Dios nos acompaña y nos ayuda siempre! No debemos temer ni angustiarnos porque contamos con la presencia de nuestro Dios. Él no nos deja solos. Debemos guardar nuestra mente, enfocarnos en la grandeza y el poder de Dios y en que su mano victoriosa nos sostiene en todo momento. No debemos dudar de la bondad de nuestro Dios sino seguir confiando en su amor y cuidado. Aun cuando Dios permite situaciones que no nos agradan, nos podemos refugiar en él y en su protección. Él ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20).
Descansemos en sus promesas y en su abundante bondad para todos los que confíamos en Él. Aprendamos a descansar en sus promesas, descansemos en los brazos de paz y amor de nuestro Salvador Jesucristo. Hay veces en las que nos olvidamos de clamar a Dios en medio de nuestras dificultades. Nos dejamos cegar por las amenazas que nos rodean y el tamaño de los problemas. Sin embargo, siempre que clamamos a Dios Él nos escucha y actúa en nosotros y a favor nuestra. Puede que no nos libre al instante de la enfermedad o de la batalla que nos acecha, pero sí nos concede la paz que necesitamos y nos da una nueva manera de ver las cosas. Nos recuerda que nuestra vida está en sus manos y en él tenemos salvación. Utiliza a personas como hermanos, amigos y cualquier cosa que sea para ayudarnos. Por más grandes y difíciles que sean nuestras circunstancias podemos estar seguros de Dios. Él es el creador del universo, nos creó a nosotros, conoce todo lo que acontece. Al enfocarnos en su grandeza no permitimos que nos abrumen las circunstancias y fortalecemos nuestra confianza en Él, en su amor y en su cuidado.
Así mismo quiero compartir palabras de aliento y ánimo que nos confortan en esas situaciones, las que encontramos en la Biblia. Por medio de ellas recibimos el consuelo que necesitamos para el momento preciso, aquí les menciono algunos versículos: Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. 1 Pedro 5:10 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor;porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21:4 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Isaías 43:2 Porque, por causa de Cristo, a ustedes les es concedido no sólo creer en él, sino también padecer por él Filipenses 1:2 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 2 Corintios 1:3-4 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Romanos 8:18 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mateo 11:28-29 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Salmos 23:4 Dichoso el que hace frente a la tentación; porque, pasada la prueba, se hace acreedor a la corona de vida, la cual Dios ha prometido dar a quienes lo aman. Santiago 1:12 Así también quiero agradecer a Dios por su infinito amor y cuidado, por disponer de amigos y hermanos en mi pronto auxilio, le doy gracias a Dios y pido que bendiga ricamente a todos ellos gracias te doy por sus vidas y por el amor mostrado, que es el amor que viene de Ti. Dios es nuestro refugio, Cuando las tormentas nos azotan. “Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” (Salmos 46:1). “El Señor es mi fortaleza y mi canción, y ha sido para mí salvación”. (Salmos 118:14).

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