Jesús en la historia.

Hace mucho tiempo, unos dos mil años atrás, un hombre encumbrado llamado Teófilo quiso conocer la verdad. La verdad de lo acontecido con un judío que dijo ser… el Hijo de Dios. Entonces, un médico llamado Lucas, historiador y misionero investigó diligentemente al respecto y recogió material de primera mano para entregárselo. Este material se ha evidenciado como verdadero hasta el día de hoy, sin que haya podido ser desacreditado o desautorizado. Sin duda porque lleva el sello de la verdad, el sello de Dios en cada una de sus palabras. El material está recogido en dos libros, uno El Evangelio de Lucas y el otro: Los Hechos de los apóstoles. Si bien todo el relato Lucano es en sí un prodigio de información histórica excelentamente narrado, algunos pasajes deslumbran por su exposición y concisión. Me reñmito en esta ocasión a uno de ellos, al del discurso que dio Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia, recogido en el conociñdo libro de Los Hechos de los Apóstoles capítulo 13 y versículos del 17 al 41. Aquí Pablo hace un recorrido por la historia de la nación de Israel centrando su objetivo en presentar a la persona de Jesús como el Salvador prometido por Dios en la historia de Israel, luego el Salvador revelado por Dios a los profetas y finalmente como el Salvador eficaz dado por Dios a los pecadores. JESÚS ES EL SALVADOR PROMETIDO POR DIOS EN LA HISTORIA En la historia de la humanidad destaca hasta nuestros días la historia del pueblo de Israel. Su historia arranca de la soberana voluntad de Dios de hacerse con un pueblo para vindicar su nombre y traer salvación al mundo. Pablo inicia su relato precisamente con la elección de los patriarcas. Él dice: “El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella”. A continuación, el apóstol Pablo pasa a describir el cuidado de Dios sobre este pueblo, en todos los sentidos, a lo largo de la historia. Un cuidado, que tiene el firme propósito de conservar a este pueblo para que de él viniese el Mesías salvador. Dios cuidó hasta el más mínimo detalle de toda la ascendencia de Jesús hasta el día de su nacimiento y lo guardó de todos los ataques asesinos hasta el tiempo decretado por Dios en que el Hijo entregaría su vida en expiación por el pecado. La lección para nosotros aquí es clara. No nos acercamos al Salvador Jesús como alguien desconectado de la historia. Él es la culminación de la historia. Ya no hay que esperar a otro. Este es el salvador, no hay otro que salve. Pedro lo había anunciado también frente al sanedrín judío en este mismo libro de Los Hechos capítulo 4 y versículo 12: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” JESÚS ES EL SALVADOR REVELADO POR DIOS A LOS PROFETAS El segundo punto de esta predicación de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia consiste en presentar a Jesús como el Salvador revelado por Dios a los profetas. La prueba irrefutable que Pablo les ofrece es que sólo en Jesús se cumple lo anunciado por los profetas. Todos los judíos estaban de acuerdo en que los profetas de Israel tenían el propósito divino de señalar al Mesías Salvador de tal modo que pudiera ser identificado. Y a tal efecto, Pablo enfatiza tres aspectos fundamentales. El primer aspecto es que Jesús es el señalado por el Heraldo, por Juan el Bautista: “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29) El segundo aspecto hace referencia a que Jesús es señalado también, de un modo u otro, por el resto de profetas del Antiguo Testamento cumpliéndose en él todas las profecías mesiánicas. Nada más y nada menos que unas 300. En algún caso, la posibilidad de que una determinada profecía se cumpliera, alcanza según los matemáticos la probabilidad de 1 entre 100.000. A todo esto, añadirá Pablo el énfasis de la santidad, la pasión, la crucifixión y muerte del siervo sufriente identificado con Cristo: “Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro” (Hechos 13:29) El tercer aspecto señalado por Pablo y el más glorioso es la resurrección: “Mas Dios le levantó de los muertos” (Hechos 13:30) A pesar del cumplimiento de todas las anteriores profecías que hemos visto, de nada hubiera servido si Jesús no hubiera resucitado. Pablo señala el hecho de la resurrección física y real como la vindicación que Dios mismo hace de Jesús como el Mesías Salvador. ESTE JESUS ES EL SALVADOR EFICAZ DADO POR DIOS A LOS PECADORES “Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree” Así culmina Pablo su exposición, recogida por Lucas en Hechos 13:38-39. Este es el ppunto culminante de la predicación de Pablo, presentar a Jesús como el Salvador eficaz dado por Dios a los pecadores. Gracias a la persona de Jesucristo hay perdón de pecados y se ofrece perdón en su gracia. Gracias a su obra en la cruz, pagando él nuestro castigo. El justo por los injustos. Todo aquél que arrepentido busca perdón de pecados lo encuentra en Jesucristo. Abogado tenemos a Jesucristo el justo. Estimado los beneficios de la obra de este salvador siguen vigentes a día de hoy. Hoy es día de salvación. En pleno año de la pandemia covid 19. Hoy puedes ser perdonado de todos tus pecados por medio del arrepentimiento y la fe en este salvador. Hoy puedes tener la certeza de que no quedarás en la tumba. De que al pararse tu corazón abrirás los ojos viendo a Jesús. Entonces experimentarás el gozo eterno.

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